Los cinco mascarones del edificio llamado la pirámide son un símbolo emblemático que demuestran del poder político, religioso y económico que se dio durante el periodo Clásico Temprano en esta zona.
Las dimensiones de los mascarones entre 3.05 y 3.7 mts. de altura y 3.10 y 3.2 mts de ancho, y algunos elementos iconográficos que los conforman son semejantes a los reportados en Lamanai y Cerros, en Belice; Uaxactún, El Mirador y Tical, en Guatemala, en Quintana Roo, y Edzná, en Campeche, entre otros asentamientos.
Mascarón I, está en posición de talud sobre el tercer cuerpo de la subestructura (la pirámide inferior, más antigua, que fue cubierta por otra, más reciente), en la escalinata norte de la pirámide.
Entre sus detalles más notorios tiene un signo de U, el cual no aparece en los cuatro restantes, hay dos orejeras con tres diseños básicos: volutas, nudos y espirales.
Tiene también en la frente volutas o ruedas, así como formas especiales y grandes ojos. El izquierdo está parcialmente destruido y sólo se conserva parte del arranque de la nariz, perdida casi por completo. Igualmente hay vestigios de la boca, y la barbilla está completa.
Los mascarones II y III, parecen representar a un mismo personaje, diferente del anterior, pero como éste, quizá de gran importancia en el horizonte religioso de los mayas. Ambos están con bigotes y varios detalles de gran parecido en las orejeras.
Mascarones IV y V, comparten varios rasgos con los otros como son que los personajes tienen el ceño fruncido dividido en dos como si estuviera enojado, y parecen emerger de las fauces del monstruo de la tierra.
Según los arqueólogos, los mascarones hallados indican, por lógica simetría, la probable existencia original de ocho: dos a cada uno de los cuatro costados de la pirámide.
A la memoria de mi hijo "Irmin Gaspar Guerrero Dzul"