En pleno siglo XXI Canicab, comisaría de Acanceh, se encuentra prácticamente incomunicada y con deficientes servicios públicos.
Sus habitantes, quienes en su mayoría sólo hablan maya, cuentan con servicio de agua potable únicamente 11 horas al día. La comunidad no tiene aceras, en algunas zonas no hay energía eléctrica y, además, no cuentan con vigilancia policiaca. Por lo anterior, como informamos ayer, se ha registrado en los últimos meses una ola de robos que los vecinos atribuyen a la banda de los “Pelo fino”.
Los únicos sitios de diversión en esa población, ubicada a 40 kilómetros de Mérida, entre Ticopó y Acanceh, son una cancha de usos múltiples y un campo de fútbol, en mal estado.
La mayoría de la población joven labora en la empresa Lee Corporation, ubicada Acanceh, la cabecera municipal, donde se concentran también las escuelas de nivel medio superior y la unidad de servicios médicos.
La única manera de recorrer los poco más de 8 kilómetros que separan a Canicab de Acanceh es en un vehículo, ya sea de aventón u ocupando algún mototaxi que llegue el poblado a dejar a algún pasajero proveniente de la cabecera municipal.
El vehículo de transporte prácticamente es peleado. Cada pasajero paga de 15 a 25 pesos, dependiendo del conductor. En ocasiones un mototaxi lleva hasta ocho personas.
Los empleados y estudiantes que asisten al Cobay de Acanceh tienen que salir por lo menos una hora y media antes para buscar la manera de trasladarse a la cabecera.
Para viajar a Mérida, nada más se cuenta con tres camionetas que ofrecen el servicio, cada una da un viaje por la mañana y otro por la tarde. A partir de las 7 de la noche, cuando llega el último taxi, la comunidad queda incomunicada.
El último viaje sale de Mérida a las 6 de la tarde.
En Canicab ninguna de sus 300 viviendas tiene servicio telefónico, además que la señal de telefonía celular es mala. No hay internet.
Los vecinos comentan que para acudir a una emergencia, por ejemplo al hospital, tienen que hacerlo caminando, en bicicleta o pedirle el favor a algún vecino con vehículo.
En el pueblo apenas unas diez personas cuenta con vehículo automotor.
“Las embarazadas prefieren dar a luz en sus casas, ya que ir al hospital es prácticamente imposible”, dijo Matilde Cimé Ventura.— David Chan Caamal
A la memoria de mi hijo "Irmin Gaspar Guerrero Dzul"